Octubre cambia por completo la forma en la que apetece combinar el color. Los tonos muy luminosos del verano empiezan a dejar espacio a una paleta más profunda, más cálida y mucho más fácil de mezclar entre sí.
No hace falta renovar el armario para que un look se vea más otoñal. Muchas veces basta con cambiar la combinación de colores. Marrones, verdes, burdeos, crema, azul marino o gris empiezan a funcionar especialmente bien porque aportan profundidad sin hacer que el conjunto resulte demasiado oscuro.
El marrón es uno de los tonos más agradecidos de esta época. Puede sustituir perfectamente al negro cuando buscamos algo más cálido y combina con muchísimos colores: beige, crema, verde oliva, azul marino, burdeos e incluso rosa empolvado. Cuanto más profundo es el tono, más fácil resulta utilizarlo como base.
El verde oliva también tiene mucho recorrido durante el otoño. Funciona especialmente bien con marrón, beige y tonos tierra, pero también con negro o azul oscuro. Es uno de esos colores que aporta personalidad sin convertirse en protagonista absoluto y que encaja muy bien en prendas de punto, chaquetas o pantalones.
El burdeos, por su parte, permite introducir color sin perder ese aire otoñal. Puede combinarse con gris, marrón chocolate, beige o azul marino y funciona muy bien en pequeñas dosis. Un bolso, un jersey, unos zapatos o una sola prenda pueden ser suficientes para cambiar por completo el conjunto.
Los tonos crema y crudo siguen teniendo mucho sentido cuando bajan las temperaturas. De hecho, son perfectos para equilibrar colores más intensos y evitar que el look resulte demasiado pesado. Un jersey crema con pantalón marrón, una camisa clara con falda verde o una chaqueta beige sobre prendas burdeos son combinaciones sencillas que funcionan casi siempre.
También merece la pena recuperar el azul marino. Es una alternativa muy fácil al negro y combina especialmente bien con marrón, verde, gris y tonos claros. Además, permite mantener cierta luminosidad en el conjunto sin perder esa sensación de temporada.
Una forma muy sencilla de introducir esta paleta sin cambiar todo el look es hacerlo a través de los accesorios. Un bolso marrón puede acompañar prácticamente todos los colores del otoño y ayudar a que incluso un conjunto muy básico se vea más trabajado. Un buen ejemplo es el <a href="https://kalhua.es/products/michael-kors-zoe-brn-acorn-brun-gland">Michael Kors Zoe Brn Acorn Brun Gland</a>, un bolso de hombro marrón que funciona especialmente bien con crema, verde oliva, azul marino, burdeos o negro. La ficha está activa actualmente en Kalhua. KALHUA
La clave está en no intentar introducir todos los colores de otoño a la vez. Dos tonos principales y uno más claro para equilibrar suelen ser suficientes. Marrón y verde con crema, burdeos y gris con blanco roto o azul marino y beige son fórmulas fáciles que permiten vestir con más intención sin complicarse demasiado.
Las texturas también ayudan a que el color gane profundidad. El punto, el denim, la pana o los tejidos con algo más de cuerpo hacen que incluso los tonos más sencillos se vean diferentes. Por eso octubre es tan buen momento para jugar no solo con la paleta, sino también con la forma en la que cada tejido modifica el resultado.
Al final, vestir bien en otoño no consiste en limitarse a tonos oscuros. Se trata de encontrar combinaciones que transmitan calidez, equilibrio y un poco más de profundidad que las del verano. Cuando los colores funcionan entre sí, incluso un look muy sencillo puede sentirse completamente nuevo.